Mi vida no tiene puertas giratorias. No insista

Hay gente que se piensa que tu vida tiene puertas en plan taberna del oeste y que puede entrar y salir de ella cuando quiere. Dando una patata. Se van, la cagan, se dan cuenta e intentan volver. Como un elefante en una cacharrería. Pero vamos a ver. Si te fuiste sin avisar, qué narices te hace pensar que quiero que vuelvas. Y más así. Si vuelves, toca la puerta y pregunta si se puede. 

Somos unos maleducados emocionales. Sí, sí, dije somos. Entramos y salimos de la vida de la gente a placer. Salimos a la francesa y volvemos como si fuera una puta puerta giratoria. Y tenemos los huevos de exigir que todo sea como antes de desaparecer sin decir adiós. 

Y hablo de amistad. De parejas. De familiares. De todo. Que ya nos conocemos y tengo claro por qué derroteros van vuestros pensamientos. Y no. Eso no es. Que para volver, aunque sea abriendo la puerta de una patada, hay que tener huevos. Y tampoco.
Bueno… Huevos y mala educación emocional, ya os lo dije.
Pero el problema no es del que patea la puerta. Por intentarlo que no quede. El problema es de quienes nos dejamos patear la puerta. Somos tarados. Muy. Yo a partir de ahora lo que voy a hacer es poner una plancha de metal detrás de la puerta. Ya veréis qué risas cuando den la patada… Y reboten.
Así que ya sabéis. Las patadas a la puerta y lo de irse a la francesa, por donde la cerveza sin alcohol y el café sin cafeína. 

2 comentarios sobre “Mi vida no tiene puertas giratorias. No insista

  1. Yo no uso puertas giratorias, soy más hija de puta, o no….no uso puertas, en un momento determinado, cuando coloco la puerta, es blindada y ya por ahi no entra nadie, no importa el daño, no importa nada, solo se me daña una vez, aprendí a desprenderme de la gente tóxica y aprendí a decir: no, y a partir de ese momento fui más feliz. Sin puertas, por que todos cometemos errores y todo el mundo merece un perdón, pero con puerta blindada para los/las hijos de puta mentirosos, mal entrañados que dañan por costumbre, a esos….ni agua

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  2. Yo sí uso las 'puertas giratorias' pero con un accesorio, que luego te contaré.
    No pretendo corregirte lo más mínimo; todo lo contrario. :-)))
    Las puertas que has puesto son realmente las llamadas de VAIVÉN, que permiten entrar y salir a voluntad, como describes; incluso a patadas…
    Para esas puertas me parece genial tu invento de la plancha de acero de seis milímetros, reforzada con muro de hormigón.
    Pero tambíén es buen invento instalar una 'puerta giratoria', que son ésas que se ensamblan en una especie de cilindro de cristal abierto por dos lados y en su interior cuatro puertas girando montadas en forma de aspa. Las instalan muchos hoteles.
    En este caso, hay que instalar TAMBIÉN un artilugio, al que hacía referencia al principio. Se trata de 'cegar' una de las salidas. De forma que el ingenio sólo tenga una entrada, que a su vez, también hace de salida. Quien franquea estas puertas giratorias ADAPTADAS -desprovisto de la mínima brizna de 'educación' emocional- entra… gira… y vuelve a salir por donde ha entrado…
    Creo que tenemos muy maduro el tema de las PUERTAS anti-intrusos emocionales para pensar en un píngüe negocio con franquicias jajajajajajaja
    ¡¡¡Ya verás qué sorpresas!!!

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