Hasta Siempre, Garajes

Cuando todo se te va a la mierda, y sientes que te hundes en la mierda, te agarras a lo que sea para flotar. Hay distintas tablas. Algunas buenas y otras, no.
Supongo que dependiendo de a qué tabla te aferres sales de la mierda o no. Sales oliendo a mierda o no. Supongo que dependiendo de la tabla a la que te aferres, cambias. Y aprendes de todo eso que has vivido.
Y haces tuya esa tabla. La haces tuya y la llevas a todas partes. Da igual que ya no estés en la mierda. Da igual que ahora seas feliz y la sonrisa esté en tu cara a diario. Porque sabes que, en parte, esa sonrisa está ahí gracias a la tabla. Porque era la tabla correcta. Porque te ayudó a ver las cosas de otra manera.
Porque es tu tabla. Da igual que no sea tan así. O que los demás no lo sepan. Incluso da igual que la misma tabla, no sepa que es tabla. Tú lo sabes. Y te llevas la tabla en la cartera (y en el corazón) solo por si la mierda vuelve. Solo para saber que estará ahí y te sostendrá de nuevo.
El día que te quitan la tabla, se te mueve todo. No te la han quitado toda, te han dejado un trocito. Un pequeño gran trocito que tienes que cuidar como oro en paño. Porque es tú tabla.
Es la tabla que te dice, entre otras cosas, solo tengo que insistir.
Y así será.
Siempre.
Porque la tabla, es mía.
 
Gracias por tanto.
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