Decisiones sobre 4 ruedas

Lo de venir en coche cada día a currar me hace mal. Me hace mal porque tengo demasiado tiempo para pensar. Y para darle vueltas a las cosas. Y como soy como soy, pues pasa lo que pasa. Que tomo decisiones amparada por el volante del coche. Eso fue lo que pasó hoy. A las 5 y pico de la mañana tuve un momento de lucidez. Me di cuenta de que a veces para intentar ganar un combate hay que dejarse perder un round. Y eso es exactamente lo que pienso hacer.
Es un “combate” que data de largo. Y he intentado de todas las maneras posibles, ganarlo. Porque creo que ese triunfo no será solo mío, sino de todos los que estamos en el ring. Porque es un resultado beneficioso que nos aportará compañía, cariño y amistad. Pero ya me di cuenta de que no puedo. Porque he sido muy blanda. Porque yo he pasado por el aro cada vez que alguien tenía que hacerlo. Porque he cedido en beneficio de los otros. Porque he cedido en detrimento mío. Durante años. 
Y hoy, esta mañana, me he dado cuenta de que se acabó. De que finalmente la única manera de demostrar lo que quiero, es desaparecer. Desaparecer en una fecha muy señalada. Muy señalada y muy a mi pesar. Porque no quiero faltar, pero debo. Debo hacerlo para que el puto combate se acabe. Debo hacerlo, aunque me joda, porque creo que traerá a la larga, cosas buenas para todos. O no. Quizás esté equivocada, que tampoco sería la primera vez. Pero así al menos, si estoy equivocada y pierdo el round y el combate, no será porque no lo haya intentado. Será simplemente porque tenía que ser. Y podré dejar de desgastarme emocionalmente con un tema que no tenía futuro.
 
Esas son las decisiones de mierda que jamás queremos tomar. Esas que alargamos y a las que les buscamos excusas para no tomarlas. Esas que nos van a causar pena, pero que a la larga, valdrá la pena… o no. Esperemos que sí. Esas son las decisiones que yo tomo en el coche. Las que tomo a las 5 de la mañana. Esa que debería haber tomado hace 5 días. Esa que llevo rumiando desde entonces. Incluso desde hace un poco más. Y es hoy. Es ahora. Ahora me toca desaparecer para poder ser presencia. Porque a veces las cosas son más difíciles de lo que parecen y las decisiones más putas de los que querríamos. Pero es así. A veces para intentar ganar un combate hay que dejarse perder un round. Y yo, me voy a dejar perder.
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