Cuestión de educación

A ver. En serio. Qué pasa con la educación y los buenos modales. Estoy casi segura de que os habrán enseñado de pequeños. Es fácil. Se saluda, se da las gracias, se pide por favor. Por ejemplo. Así, a voz de pronto. En algún punto, se os olvidó. Pero hay una que me jode más. Porque además de ser una muestra de “me la soplas”, es también de una escasez de educación tan abismal, que es indignante. Si yo le pregunto a alguien cómo está es porque de verdad me interesa saber cómo está. Ya me conocéis. No suelo ser cínica ni falsa. Si no me interesa, no pregunto. Si pregunto es por una preocupación e interés real en el estado de esa persona. O porque ha estado jodido o ha tenido un problema o simplemente hace mucho que no sabía de esa persona y quiero. Saber, digo. Y te contestan, claro que te contestan. A la gente le encanta hablar de ellos, sobre todo de sus problemas. Y cuando acaban su monólogo, a petición tuya… ¡SE DESPIDEN! Sin un “¿y tú?”

Venga. En serio. Puedo entender que no os importe una mierda. Puedo entender que tengáis vidas tan trepidantes que no os permitan preocuparos por lo que pasa o deja de pasar en El Limbo. Y la verdad, que no os importe, me la sopla. Porque a quien le tiene que importar, le importa. Lo que me jode, profundamente, es que no podáis preguntar ni por educación. Lo más probable es que conteste que todo va de puta madre y me despida. Yo decido cuándo y a quién le cuento “cómo estoy”. Más que nada porque sé que la mayoría de la gente lo pregunta por educación. Por quedar bien. Porque aún no han olvidado lo que sus padres les han enseñado. Pero da igual. Preguntan. Hacen gala de tener, al menos, educación. Pero el que no es capaz de preguntar “y tú” es el mismo gilipollas subido que no da los buenos días cuando entra en algún lugar. Es el mismo dios terrenal que es incapaz de darle las gracias a la cajera del supermercado que le metió las cosas en la bolsa sin tener que hacerlo. Es el mismo pelotudo que no pide por favor nada porque asume que es tan mega crack que el favor, nos lo hacen ellos dejándonos servirles para algo.

Así son. Esos son. No falla. Los años me han ayudado a comprobarlo. Y esa gente, lamento ser yo quien os lo diga, jamás va a aportar nada a nuestras vidas, porque no les interesa. No quieren saber nada que no esté en su pequeño y perfecto mundo, en el que ellos son los reyes, los emperadores y los directores de orquesta. La pena, es que no se han dado cuenta de que en ese pequeño mundo, solo están ellos. Ellos y los bufones que necesitan seguirles el juego. Lo siento, pero conmigo, no contéis. Ni ahora ni nunca.

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