Y nunca dejar de aprender…

img_0052Si paro justo ahora y miro atrás, veo un camino largo, lleno de curvas, de subidas y de bajadas. De zonas negras y lúgubres. De paisajes oníricos y de colores. De personas sin rostro y de rostros sin nombre. De gente que tomó la salida que yo dejé pasar. De Trocitos que siguen conmigo y otros que han decidido sumarse por el camino. De gente que tomó el camino fácil.

Lo bueno es que he ido aprendiendo.

Aprendí, de alguna gente, cómo no quiero ser.

Aprendí que esto no es una competencia, no para mí.

Porque con los años aprendí que no tengo que dejar que nadie pueda hacerme dudar de lo que soy y de lo que quiero ser, porque nadie me conoce mejor que yo.

Aprendí también que la distancia y el tiempo son relativos cuando alguien realmente quiere estar. Y que nada de esto importa cuando sabes qué es lo que realmente importa.

También aprendí que no pasa nada por pedir perdón, si cuando lo haces, lo sientes de verdad. Aprendí que no pasa nada por caerse las veces que sea necesario siempre que te levantes. Pero también aprendí que no pasa nada por quedarse un rato en el suelo cuando te caes, siempre que sea para pillar fuerzas para el próximo round.

Y sobre todo aprendí que aunque pueda parecer que lo que aprendí es muy obvio, sólo lo es cuando lo sabes, pero no lo vives.

 

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